La huesuda también inspira al Ecuador

De una nota que preparé para el medio en que trabajo. Feliz día, muertos.

El poeta español Antonio Machado decía que la muerte es algo que no debemos temer, porque mientras somos, ella no es, y cuando ella es, nosotros no somos. Sin embargo, la expectativa hacia la no existencia está presente en el aire, y mucho más en el ámbito artístico. Es una musa más. Pruebas irrefutables de esto están en obras como ‘Solo la muerte’, de Pablo Neruda, y ‘Poema frustrado’, de Mario Benedetti.

En la música el tema no se abandona. El grupo Mago de Oz hizo su parte con aquel versado sencillo al que denominó ‘Réquiem’, una elegía a la ausencia que se sufre luego que alguien pierde la vida, y que reza: “Ahora que ya tú no estás aquí / siento que no te di / lo que esperabas de mí…”. Se suman Panda, con ‘Los mal aventurados no lloran’; Cartel de Santa, con ‘Santa muerte’; y, entre otros, el ya trillado ‘Amor eterno’, de Juan Gabriel.

De ese lado, artistas ecuatorianos también han escrito con respecto a este tema, en bases sonoras de rock fusión algunas, de ska y rap, otras; y de hard core y trova, varias más. La lista empieza con Cabaré, con ‘Flores para los muertos’, que forma parte del disco ‘Son cosas que pasan’ y cuyo audiovisual se estrenó en julio pasado. “Habla sobre que tenemos que aprovechar el presente, a las personas que queremos y que aún tenemos aquí”, dice el guitarrista Miguel Ochoa.

El tema lo escribió entre el 2009 y 2012 el vocalista Mayckol Ureta, quien debió recoger en él varios capítulos de su vida para concluirlo. El coro de esta canción pregona: “Quisiera pintar en un cuadro / a las personas que he amado / a las que amo / y a las que no pudieron llegar aquí / a las que no están…”. Él considera que la muerte seguirá siendo musa de artistas porque todos se plantean qué hay después de la vida.

Una mirada igual de general a este fenómeno también se hace en ‘Fiesta final’, que pertenece al álbum homónimo de Armada de Juguete: “Algún día / vamos a morir / enterrados en el mismo hueco te veré / dejarán de existir / las promesas que hiciste sin fin / calaveras saldrán de tu cuerpo…”. Suena a ska, pero el grupo prefiere no dar más detalles, porque la presentarán recién el próximo 23 de noviembre en el concierto que darán en el teatro Fedenador, junto a Los Corrientes y RoCola Bacalao.

Otra de ese tipo es ‘Vasija de barro’, escrita en 1950 por un grupo de artistas ecuatorianos y versionada por el grupo Sobrepeso, en 1999, para la película ‘Ratas, ratones y rateros’. Allí se habla más bien del recibimiento ancestral de la muerte: “Yo quiero que a mí me entierren como a mis antepasados, en el vientre oscuro y fresco de una vasija de barro”.

Guanaco, ex vocalista de la emblemática Sudakaya y quien este 15 y 16 actúa en Beer House, propone en cambio una mirada más personalizada de la muerte, en tono rapero. En su tema ‘Polvo en el asfalto, que empieza con voces en una misa, pregona cómo se imagina el día en que ‘la huesuda’ le llegue a él: “El día de mi muerte quiero ron, quiero cerveza, quiero una banda tocando esta misma pieza, que los fariseos no vengan flores a dejar…”.

Producida por Xavier Muller y parte del álbum ‘Raíz’, este tema lo escribió el año pasado. “Es una especie de testamento en el que me deshago de lo que me sobra y dejo como legado mi única propiedad que son mis letras”, describe este artista, y confiesa que -en su caso- la muerte es un tema cercano porque en momentos de su vida la ha tenido muy presente. En circunstancias de este tipo, la música lo ayudó a apaciguar esa sensación de luto.

Algo así le pasó a Moncho Villacreces, de G.O.E., en ‘Abatidos del concreto’, un sencillo que nace como un grito desesperado, como una “plegaria de los inocentes” que han muerto de forma violenta. La segunda estrofa rescata una historia real que vivió de cerca: “Encontrados maniatados dentro de un canal y a la orilla de la Perimetral…”. Dice al respecto que “nace de las inevitables y recurrentes lecturas de titulares de crónica roja, que salen en prensa y televisión”.

Sergio Sacoto decidió ir aún más allá. El ex Cruks en Karnak realizó hace años una oda a la muerte vista de forma protagónica. En la canción ‘Lo necesario y lo superficial’, cantada en primera persona, estremece al oyente desde la primera estrofa, en un afán de hacer recapacitar a los deudos desagradecidos: “Desde que morí / nadie me recuerda / vago por la calle sin encontrar conocidos para conversar. / Desde que expiré mi vida no es vida…”.

Explica a manera de comentario las circunstancias que lo empujaron a redactar esta obra: “Lo hice pensando en todos mis seres queridos; en lo tontos que nos debíamos ver ante sus ojos (si ellos nos pudiesen ver). Preocupándonos y sufriendo día a día por las cosas más vanas. Quise poner escondido en la lírica el sentimiento de fortuna y alegría que implica estar aquí todavía”.

Están también temas que inspiraron muertes de famosos personajes, como ‘JJ’, de Salú, en donde describe el proceso del fallecimiento del ‘Ruiseñor de América’ narrado sobre lo que él llama un reggae chichero, desde una versión que le contó el requintista Rosalino Quintero.

También dedicada a alguien que se fue está otra que escribió Jaime Guevara. A manera de cuento corto, el trovador quiteño narra en ‘Mi perrito de 8 sucres’ cómo llegó a su vida un can y la forma en que dejó de existir debajo de las llantas de un auto. Es un tema tan triste que haría llorar al más insensible.

Alejada del melodrama, la banda más chimba del Ecuador, RoCola Bacalao, propone más bien una reflexión en otra estrenada hace no más de un mes y ya con más de 1.500 reproducciones en SoundCloud, ‘Humberto el muerto’ fue escrita por Iván ‘Shadito’ Mendieta, un músico de ese grupo.

“Es una canción en la que invito a la gente a que haga todo en vida, que abrace, que diga a sus seres queridos cuánto los quiere, que suba montañas, que haga todo lo que quiere, todo en vida. En el tema, el personaje ficticio llamado Humberto canta desde el más allá, tranquilo de haber hecho todo lo que quiso cuando estuvo en el más acá”, describe el artista.

Cantada y contada en cualquiera de las personas que ofrece el género narrativo, la no existencia seguirá siendo fuente de inspiración para los artistas, porque todos están conscientes de que está ahí, que algún día deberemos mirarla de frente, que, como interpretó la India María en ‘El miedo no anda el burro’: “La muerte te llega cuando tú menos la esperas. La muerte. Te espera, pos te lleva aunque no quieras…”.

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