La vialidad y la cultura de las masas
Apartándonos totalmente del tema central al que nos hemos habituado en WJ!, quisiera abordar otro aspecto más cotidiano y al que se le resta importancia. Indebidamente, muchas veces.
Empecemos compartiendo una anécdota. Nada agradable, por cierto, pero real. Hace unos días, mi hijo enfermó y tuvimos que internarlo en una clínica de la ciudad. Por fortuna, nada grave, pero sí de cuidado. El tema es que cuando estaba en la clínica tuve la oportunidad de ver como ingresaban de gravedad a dos accidentados.
En el primer caso, una señora de alrededor de 40 años. La pobre mujer ingresó aún con vida, pero en estado lamentable. De lo que pude ver (por desgracia estaba en ese momento en la entrada de emergencia), la mujer tenía parte de los parietales destrozados y casi seguramente (no soy médico, ni adivino) tenía el cuello en iguales condiciones.
¿Cómo llegó la mujer a ese estado tan lamentable y quién fue el responsable de tamaño accidente de tránsito? La respuesta es simple y amarga: fue atropellada por un vehículo a alta velocidad a la bajada de un paso a desnivel. Y la única responsable de esa tragedia fue ella misma, porque el paso peatonal quedaba a unos cuantos metros y el semáforo por donde opcionalmente pudo haber cruzado estaba a otros tantos más. Es necesario indicar que el conductor que la atropelló no huyó y por el contrario la llevó a la clínica para que sea atendida de inmediato.
El segundo paciente que ingresó fue un tipo que había chocado su vehículo contra un bus. El hombre – según me dijeron, no lo vi – había llegado con las costillas rotas, inconsciente y más cerca de allá que de acá. ¿Cómo se produjo el accidente? El conductor del bus lo rebasó y lo cerró por derecha en una curva pronunciada, enviándolo contra la cuneta y desestabilizando el vehículo hasta volcarlo y estrellarse contra un poste. Falta mencionar que el vehículo liviano también conducía a velocidad superior a la permitida y que el chófer del bus huyó de la escena.
Por desgracia, estuve allí cuando llegaron los féretros. Ninguno de los dos se salvó, como era de esperarse, dada la gravedad de las heridas. Dejaron familia, cónyuges, padres y amigos que los recordarán por siempre. También dejaron hijos a los que les van a hacer mucha falta a medida que pasen los años.
Me pregunto: ¿Es necesario que más personas pasen por esto?
Es decir, ninguno de los dos murió en un accidente fortuito, porque en ambos casos pudo haberse evitado; en el primero si la señora hubiese hecho caso de las señales de tránsito, en el segundo si el bárbaro que conducía el bus no hubiera rebasado en una curva a otro vehículo que ya iba a exceso de velocidad.
Todos los dias observo a muchas personas en Guayaquil cometer actos de barbarie en cuanto a la circulación vial. Hay de todo y de todos los tipos de imprudencias, excesos y estupideces. Lo que hace más grave el problema es que no hay un segmento de edad o clase social, sino que el común de las personas se pasan las leyes, reglamentos y recomendaciones por donde se les hace rollito el cutis, sean peatones o conductores deportivos o profesionales. ¡Si hasta los motociclistas se pasan de ligerezas con sus vehículos que no los protegen de nada en caso de un accidente!
No creo que sea necesario hacer una recopilación de las burradas más frecuentes, pero si me permito puntualizar unas cuantas.
1. Cruzarse un disco pare o un semáforo en rojo (tan común que parece que lo normal fuera cruzarlos en lugar de detenerse).
2. Rebasar otro vehículo en un túnel o curva. Dependiendo de la velocidad a la que se vaya puede ser mortal. Ojalá pudieran ver la de idiotas que se destrozan a si mismos y a sus acompañantes por cometer esta imprudencia.
3. Conducir a 100, 120, 140 y hasta 160 KPH en vías urbanas en las cuales el límite es de CUARENTA KILOMETROS POR HORA. Ir a 80 KPh ya es criminal… pero, ¿porqué diablos ir a 100 o más en vías en las cuales le puede a uno salir un niño, un adulto o hasta un perro? ¿la gente no sabe que a esa velocidad es casi imposible hacer una maniobra para esquivar otro vehículo? Los que conducen así (porque aman la velocidad) ¿saben acaso que el resultado de un choque a esas velocidades puede ser mortal? Y si tanto aman la velocidad ¿porqué diantres no practican esa velocidad en un autíƒÂ²dromo?
4. El clásico: “solo voy a parquear un ratito, ya me voy”. Con la consecuente moraleja de que el “ratito” se puede transformar en horas de parqueo en zonas no autorizadas, o en donde se provoca una congestión del carajo. ¿Habrá alguien que haya paseado por Guayaquil y no haya notado como se forma la doble hilera de vehículos ocupando carrileS que son necesarios para la circulación normal?
5. Los salvajes en ruedas de los buseteros. No creo que haya que acotar mucho al respecto de los atropellos, salvajismo y total falta de respeto a las leyes y señales de tránsito cometidos por los conductores de buses. No es que todos sean unas bestias al volante, pero se puede resumir en una frase que escuché de uno de estos fulanos: “tírale nomás el carro, que el man se tiene que abrirssh”.
6. Conductores que le tiran encima el carro a los peatones cuando cruzan una virada. En países de elevado desarrollo, existen leyes que penalizan esta acción. Cuando un peatón tiene derecho de paso, el conductor debe frenar hasta que el peatón HAY ALCANZADO LA VEREDA. Claro, como estamos en el paíƒÂ¬s de Manuelito, ni de casualidad ocurre así.
7. Conductores que ocupan el paso cebra. O peor aún, observan que no van a llegar a cruzar completamente la calle por el tráfico, y sin embargo avanzan y se quedan en media calle, obstaculizando el tránsito de los que vienen por la transversal. Es decir: “no paso yo, pero tampoco pasas tú”.
8. Peatones que cruzan avenidas de alto tráfico evitando el uso de pasos peatonales. O hay que ser demasiado bruto o quizá ser ciego para no utilizar el paso peatonal. Aunque hay que acotar que si alguien circula en muletas o silla de ruedas, no tiene como usarlos ya que no existen rampas para subir o bajar de ellos. No obstante lo cual, ese no es el caso de la mayoría de ciudadanos que sortean el tráfico para no “acalorarse subiendo escaleras”. Sin comentarios.
9. Peatones que cruzan por la mitad de la calle y no por la zona cebra. ¿Será que no saben que esa parte de la calle donde hay esas rayitas blancas alternantes es para poder cruzar seguros?
10. Peatones que cruzan la calle con semáforo en verde de espaldas al tráfico. Esos son de los que no tienen disculpa si los atropellan. Por un mínimo de sentido común, debo cruzar observando si se me viene un vehículo encima. Pero, cuando a uno de estos ejemplares de ganado (así cruzan las vacas por el carretero) se le llama la atención porque de paso van contando las pisadas, te ganas un montón de epítetos para tu señora madre.
11. Motociclistas que creen que la congestión no es para ellos. Esos que andan y viendo la congestión vehicular empiezan a culebrear y pasarse en medio de los autos parece que ignoran que un bus u otro vehículo grande no los puede observar y muchas veces los cierran con los respectivos inconvenientes.
12. Jugadores de indoor football que cierran las calles. Porque como son del barrio, SON DUEíƒâ€˜OS DE LA CALLE. Ya en más de una ocasión he tenido problemas porque no se puede circular por ciertas calles, para que los caballeros (nunca son niños, ni adolescentes, sino adultos que combinan deporte y alcohol a la vez) puedan jugar su campeonato relámpago.
13. Cuidadores de Vehículos. Si de por si es díficil circular por tanta bestia que rueda por nuestras calles, el cuadro se completa con los “cuidadores” de vehículos. Tú vas tranquilo, parqueas y se te acerca uno de estos vagos (voy a explicar porque lo son) a darte – supuestamente – ayuda para parquear. Cuando regresas al vehículo, ves al tipo saltar desde su taburete o silla en la esquina, corriendo a cobrarte una tarifa por cuidar tu vehículo. No importa el hecho de que el fulano se la haya pasado rascándoselas, o en el tablero de damas. Lo que importa es que el se siente dueño del espacio de parqueo, y tú: “Tú le tienes que dar plata”. Tampoco importa el que estos parásitos nunca eviten un robo (comprobado personalmente), o al menos se ganen ese dinero limpiando los vehículos (un mínimo de esfuerzo), porque si no le das lo que pide, te raya el carro o al menos te amenaza.
14. uso excesivo del claxon. Otro tema que es muy frecuente en la ciudad de Guayaquil. Si te agarra la roja y llevas “mucho tiempo” esperando a que se ponga en verde, solución: PITA. Si otro vehículo no te permite pasar porque “va lento” (aún en carril derecho), solución: PITA. Si te han puesto los cachos y vas con la boca abierta, no conservas la distancia y casi te le vas encima al que viene delante, solución: PITA. Y así podríamos seguir, ignorando que el claxon se debe usar por excepción. Es decir, cuando es indispensable.
En resumen, yo me pregunto – no síƒÂ¨ si ustedes también – si es que hay tanta gente con diarrea en la calle. O será que todo el mundo está tan estresado.
Sea cual fuere el motivo, no hay justificación a las barbaridades que cometemos en temas de vialidad. Una muestra de la cultura de un pueblo está en su comportamiento al conducir, al cruzar una calle, al ceder el paso a un peatón o a otro vehículo, en no estaciones “sólo un ratito” en lugares en los que va a provocar congestión vehicular.
Siempre hablamos de cambios trascendentales para el país, pero ¿cuándo entenderemos que al mundo se lo cambia desde los ojos para adentro? Es decir que uno debe evolucionar para que su sociedad mejore. Y no solamente en algo aparentemente trivial como la conducta frente a la circulación vehicular y peatonal. Debemos mejorar en todos los frentes.
Mientras no emprendamos ese camino, vamos a seguir teniendo de Presidente a un Bucaram, un Gutiérrez y un Correa, siempre será un payaso populista el que va a prometer ocuparse de nosotros, darnos bienestar, trabajo, alimentación, salud y seguridad. ¡Puras patrañas! Y lo peor de todo, es que pese a nuestra actitud vamos a tener que estar concientes de que todo Estado tiene el líder que se merece.
compadre Santhros, buena reflexión.
Todos los que tenemos la dicha de poseer un vehículo experimentamos a diario aquello que se llama “la ira del conductor”
Efectivamente las imprudencias de la gente que no sabe conducir o de los peatones que les apesta la vida, hace que uno se estrese al volante.
Mucha gente tiene licencia porque le pasó un billetito a cualquier sargento en las areas de brevetación, ya sea de la CTG o de la policía nacional. Es gente sin preparación, sin pasar examenes psicologicos, sin pasar examentes de la visión. Es decir, verdaderas bombas de tiempo ambulantes
La propuesta de la CTG De multar al peaton irresponsable quedó en nada, Se aplicó 2 semanas y de ahi volvió la salvajada a las calles.
Esto es una tara cultural que tiene este pueblo de manuelito sin duda. Lo malo es que es un círculo vicioso:
malos conductores – autoridades corruptas
Es la falta de cultura mi estimado amigo.. m parece tan bien redactada la critica y ojala de quienes leemos tomemos conciencia para que desafortunados hechos como los relatados por ti no sucedan mas…. las victimas son los mas inocentes y los culpables en donde estan?? siguen paseandose en las avenidas como si nada hubiese acontecido?? por hay tanta delincuencia e irresponsabilidad??? porque el tal estado de decepcion no puede controlar la delincuencia??? porque la gente no quiere volver a su pais luego de haber salido al exterior??? uy simple mis amigos xq la gente que aun habitamos aqui no tenemos cultura!!! simple y llanamente… xq hay mas robos mas asaltos??? xq la gente tiene hambre, tiene necesidades…. mmmmm.. no m voy a meter a despellejar a mi querido presidente en este humilde comentario, pero si hacer notar la falta de cultura de la gente.. saludos!!!
El problema, a mi parecer, radica desde la base, nuestra querida CTG entrega licencias de conducir como si fueran tarjetas de presentación. Obtener licencias por la izquierda no es ninguna cosa complicada, y así le damos permiso para circular a cualquier loco o tarado.
También falta un serio programa didí¡ctico en las escuelas (caramba, ya ni clase de cívica tienen los pobres pelados) que haga conciencia sobre la educación vial.
Y hasta que este tipo de cosas bí¡sicas no se implementen, seguiremos viendo en las clínicas todas esas imí¡genes dantescas que viste.
De suguro eres un primate guayaco, el post de green day me pareció simplemente fantastico, tu poder deductivo es envidiable y la calidad narrativa no le pide favores a nadie, felicidades y sigan así hijos de la gran puta saludos desde Quito.