Empezaré diciendo que no quiero escribir un manifiesto, ni soy tratadista, ni mucho menos. Sólo es una pequeña reflexión que quería compartir, ahora, en la nueva era de WJ!
Empecemos. Se dice que una contracultura es la expresión de valores y normas de comportamiento de un grupo social (¡vaya!) en oposición al mainstream. Como leía por ahi, el término contracultura es el análogo a lo que en política sería la oposición. Y como en política es indispensable que haya oposición para cumplir a los fines de la democracia, también en la sociedad es necesaria la contracultura para servir al propósito de que las sociedades evolucionen.
Bajo ese marco, uno se puede preguntar si de cierta manera esa comunidad que somos alrededor de WJ! es de por sí un microcosmos cultural, si somos una especie de contracultura aunque no lleguemos a la masa crítica para ser plenamente identificables desde fuera. Sin duda al no mantener un contacto físico permanente, o al menos eventual, no podemos definir una estética visible, como en el caso de las conocidas subculturas gótica, dark y emo… ¿dije EMO? Por supuesto, pero no hablaba en serio.
El caso es que aún sin que nuestra manifestación cultural llegue más allá del cyber-universo, mantenemos una cohesión de valores y hasta de ciertos principios, evaluamos nuestro entorno de manera similar, lo suficiente como para establecer una patrón común. No quiero sonar berreado, por eso no resaltaré con detalle el rechazo público que hacemos de las formas estéticas que consideramos aborrecibles en el mainstream actual. Pero si quiero puntualizar en el hecho de que los aqui presentes, que nos han seguido hasta en la ultratumba y posterior resurrección de este blog, todos nosotros formamos parte de una comunidad definida, tanto, que ya se podría fácilmente establecer un manifiesto. Un manifiesto que ya se puede leer, sin ser escrito de forma explícita y presentado “en sociedad”.
Ese manifiesto de nuestra contracultura estaría pendiente de ser mejorado en la redacción, pero está delineado en los comentarios que continuamente han fluido por este lugar. Han sido tantos, tan intensos, críticos, brutalmente francos y tan interesantes que en veces nos han desaznado a muchos, pero la mar de las ocasiones no han hecho sino demostrar algo que los del staff sabemos:
El blog es del staff tanto como el aire pudiera pertenecer a alguien.
Los del staff somos apenas depositarios (y en los últimos meses titanes defensores y caballeros cruzados) del dominio, y hasta pagamos el hosting, escribimos de vez en cuando y pensamos libremente en como mejorar las condiciones de expresión a través de este medio. Pero somos todos (contribuyentes, lectores, troles y autores) los que hemos hecho de WJ! un espacio de expresión que brega contra la corrupción y el facilismo artístico de la cultura mainstream actual.
Esos meses fuera del aire nos demostraron a todos que mientras el blog estaba paralizado por parte del staff (sin excusas) el colectivo que lo conforma seguía en la expectativa, dándole la vida que no eramos capaces de animar a través de los comentarios que solicitaban – en veces hasta exigían – un pronto retorno a las actividades regulares.
¿Saben algo? El blog siguiíƒÂ² vivo gracias a todos ustedes, incluso hasta por los comentarios trollísticos de los mainstreamers que no hacen sino reforzar nuestras convicciones. Y es ese conjunto de creencias (que hoy he aprendido a reconocer como colectivas) por así decirlo las que se han mantenido. Se mantienen y no parece que vayan a ser reemplazadas en el corto tiempo, lo que hace sentir que en realidad los del staff no hemos hecho sino la tarea de encender las luces del faro y todos nos hemos aproximado.
Puede sonar demasiado pretencioso, y dar la percepción de que me creo la última coca-cola del desierto, pero si se llega a pensar que es asi, sólo quiere decir que no me he expresado con precisión. Por el contrario, es con toda humildad que me tomo el nombre del staff para agradecerles el hecho de que estén aqui, todavía, después de tanto tiempo en aparente inactividad y que sigan aportando tanto como el primer día que se encendió la luz en esta esquina del mundo.
A toda la comunidad de WJ!: