Por: Diana Bejarano
Para hacer música se necesita tener más que ganas, se necesita tener algo que decir, y a quien decirlo. En medio de la gigante industria, en donde los sonidos y las palabras resultan más homogéneos que nunca, se encuentra una banda que se salva de aquella idea: Mägo de Oz.
Este cuento musical comenzó con Txus y sus ganas de hacer música, quien en complicidad con su grupo de amigos conformó la agrupación, que en sus inicios se llamó Transilvania en honor a Iron Maiden, pero luego de poco tiempo pasó a llamarse como en la actualidad.
Mägo de Oz es una banda española de folk metal, género que nació de la fusión de la música celta -que tiene de base instrumentos folclóricos de Europa Occidental como la gaita- y del heavy metal. Sin embargo, la característica más particular de este tipo de música es la naturaleza de sus letras. Una de las particularidades más sobresalientes del conjunto musical es la idea de trabajos conceptuales, con las que ha venido desarrollando su discografía desde casi sus inicios. El primer nacimiento de su obra como concepto fue su disco Jesús de Chamberí, y bajo este modelo llegó Finisterra, uno de los más importantes en su carrera discográfica, y que incluye varias de las canciones más famosas de la agrupación, como: Fiesta Pagana, La danza del fuego, El que quiera entender que entienda, Satania, Maite Zaitut.
El fundador y baterista de la banda es el compositor de las letras que han dado a conocer al conjunto por su combinación peculiar de sonidos, y que convirtieron al género en una sustancia más digerible y agradable para muchos. Emprendieron su travesía con la introducción de cuerdas como el violín, y de a poco fueron integrando la flauta, el teclado, la gaita, charango y zampoña; fue así como empezaron a convertirse en comunicadores de sueños -como lo dicen en unas de canciones-, y manteniendo siempre la expectativa en sus seguidores que se preguntan cuál será la próxima idea conceptual que manejarán.
Finisterra fue una discografía doble, y representa el trabajo más maduro desde sus inicios, y para seguir con la tradición, este gira alrededor de una historia creada por su líder, la que narra cómo serían las condiciones de vida en un mundo utópico, que no estaría muy distante a nuestra realidad, y que en su versión literaria se podría traducir en una adaptación de ese mismo territorio que imaginó Aldous Huxley en su novela Un Mundo Feliz. Es el reflejo de una sociedad reprimida y controlada por los avances tecnológicos y por la fuerza de los que tienen el poder, la libertad de pensamiento no es una opción, todos están controlados y dirigidos bajo una misma filosofía, y las drogas para controlar los pensamientos siempre están presentes. En el relato de Mägo de Oz logran unir el pasado -princios del siglo XVII- con el futuro, ya que la trama se desarrolla en el año 2199; lo que da como resultado una mezcla entre inquisición represora del pasado y la represión futura del agnosticismo: del deber creer en todo, al no lograr creer en nada.
Este doble no está alejado de la esencia del folk metal: batallas épicas, la naturaleza, creencias religiosas, y tradiciones de pueblos. Relata su contenido en un lenguaje simbólico no muy fácil de comprender para los que no están empapados con la esencia de su música, por lo que resulta un tanto exclusivo llegar a interiorizar la exquisitez de sus mensajes.
Las conocidas oberturas del grupo están presentes nuevamente, y el primer sencillo empieza con el prólogo que describe brevemente la condición humana desde una perspectiva personal, luego abre con Satania la que se convirtió en uno de sus himnos, y lanzó a la cúspide comercial a los intérpretes. Esta última significa una síntesis de lo que es Finisterra: El fin de la humanidad.
El Mägo que nació hace más de veinte años ha madurado con cada año vivido, pero su argumento sigue estando fresco como en sus inicios, por la capacidad de seguir generando textos que dan pinceladas de colores a la irrealidad, que en su mundo hermético nunca dejan de ser verdad. Son unos niños que siguen jugando a construir su universo con las herramientas que tienen: la música, y lo seguirán haciendo Hasta que el cuerpo aguante. Cuadran la fantasía de sus visiones en sus majestuosos acordes, serían capaces de crear esos universos que Wells y Verne en su momento imaginaron.
Finisterra muestra el final del camino, es una mirada apocalíptica de un presente que no espera un futuro mejor, es ese fin que está de moda oír últimamente. Pero hasta que lleguen esos tiempos sus melodías seguirán sonando tan contemporáneas como hasta ahora.
A lo mejor nunca sabremos si se atreven a predecir el futuro, o se conforman con inventarlo.
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